lunes, julio 30, 2001

ENTREVISTA A SHIMON PERES

"La paz es como la vida, no muere"

El ministro de Relaciones Exteriores israelí y premio Nobel de la Paz es optimista sobre el proceso de paz en el Medio Oriente. Cuenta sus encuentros con Yasser Arafat y su vida dedicada a luchar por la paz

JIMENA PINILLA CISNEROS
CARLOS NOVOA SHUÑA
Pensábamos encontrarlo en una 'suite' de lujo. Se trata de un Premio Nobel de la Paz, de un hombre que hace décadas está en la palestra mundial. Peres es un símbolo de Israel y por eso es uno de los grandes personajes de la actualidad. Encontramos a un canciller israelí sobrio, atento, sencillo. Su habitación no tiene lujos, es como la de cualquier persona, con lo básico. A veces pensamos que las grandes personalidades están muy lejos del hombre común y corriente, a veces pensamos que están llenos de costumbres sofisticadas, pero con Peres no es así, pese a que su seguridad es realmente impresionante y temeraria. Habla sin titubear, ni esquivar pregunta alguna sobre el bloqueo actual del proceso de paz en el Medio Oriente o de sus diferencias políticas con el primer ministro Ariel Sharon de cuyo gobierno ahora forma parte. Peres es optimista y ni siquiera los últimos reportes nada alentadores provenientes de Israel le quitan la esperanza que tiene de volver a las negociaciones.
Esta mañana hubo un nuevo problema entre los israelíes y palestinos en una de las acciones más violentas en muchos meses y que dejó casi medio centenar de heridos. ¿En ese contexto, usted cree que todavía es posible retornar a la etapa de negociaciones?
Sí, yo creo que es posible volver a la etapa de negociaciones. Toma tiempo, nada es simple, nada es fácil, pero se puede porque no es un caso perdido.
Usted es parte de una coalición de gobierno con Ariel Sharon -su opositor político- a la cabeza. ¿Qué piensa del papel de Sharon en el proceso de paz?
Yo he estado en desacuerdo con Sharon en asuntos políticos, pero no creo que Sharon sea un hombre inmaduro, más bien creo que quiere lo mejor para el país. Las cosas no pueden ser blancas o negras. Ahora tenemos varias cosas que ver por nuestro país y debemos ser realistas y a Sharon no le queda otro camino que ser realista. Yo creo que hasta el momento Sharon está cumpliendo satisfactoriamente con su responsabilidad, está actuando de una manera adecuada, sin crear un gran conflicto con los palestinos, como se pensaba.
Usted conoce mucho a Yasser Arafat. ¿Piensa que el líder palestino es aún la persona más indicada para negociar?
(El ministro de Relaciones Exteriores israelí sonríe, se acomoda y responde) Arafat no es ni será un sionista. Él se debe a los palestinos. No se trata de decir si es el mejor o no para negociar, sino que es el hombre que representa a los palestinos. Todo el mundo sabe que es muy complicado, pero él ha sido elegido por los palestinos y entonces con él se debe tratar.
¿Cómo han sido sus últimas conversaciones con Yasser Arafat, sobre todo en medio de la intifada, el levantamiento palestino?
Las conversaciones no han sido malas, pero los resultados deben mejorar. Se puede lograr un paulatino mejoramiento de la situación con el Plan Mitchell (propuesto por el negociador estadounidense George Mitchell) que tiene cuatro pasos. Primer paso, cese del fuego. Segundo paso, enfriamiento de la difícil situación en la región. Tercer paso, restablecimiento de confianza entre ambas partes. Cuarto paso, negociaciones políticas. La parte más difícil es alcanzar un cese del fuego. Le he dicho a Arafat que debemos hacer todo lo posible por llegar a un entendimiento y solucionar el problema. Por ejemplo, el cese del fuego consiste de varias cosas, por ejemplo que se deje los enfrentamientos de la gente en la región para que la fuerza militar esté más tranquila y los israelíes regresen a sus posiciones, quizá el cese al fuego sea difícil por las circunstancias, pero no es difícil.
Shlomo Ben-Amí, el ex canciller israelí, dijo que el proceso de paz estaba muerto. ¿Qué piensa usted?
La paz es como la vida, no puede morir. La gente muere, la vida no puede morir. Los ex ministros pueden morir, no la diplomacia en sí.